Con el rayo en el shopping, leyó en Facebook.
Salía de la universidad de rendir, vestida con colores de verano, arreglenlosintrincadosrinconesdemicerebroada como se requería. Al leer esto el corazón le saltó por los aires. Él estaba ahí. En esa ciudad. A metros de donde ella estaba. ¿Sería posible que aún siguiera sintiendo lo mismo? ¿Después de tanto tiempo de no saber nada de él?
Sí, era posible.
Entró por las puertas del shopping, no sabía si porque quería verlo o porque iba a comprar comida para llevar porque no tenía ganas de cocinar. Creía que un poco de ambas. Subió las escaleras, conocidas ya. Saludó a los chicos del café inglés, y terminó de subir al patio de comidas.
- Hey mirá esa chica.
- ¿Cuál? ¿La rubia?
- Sí esa.
- Uh mal, tenés razón. Andá a chamuyar boludo total no te conoce nadie.
- (Rió) Tenés razón, ya vengo.
Ella no lo vió, estaba esperando a que le dieran el pedido en Mc Donald's mientras buscaba la billetera en la cartera, algo complicada de encontrar entre tantas cosas.
- ¿Big Mc?
- McNifica
- Es buena esa pero prefiero la Big Mc.
Ella contestaba sin mirar, seguro era otro tonto más queriendo ser simpático. Hasta que levantó la mirada.
Sin dudas él estaba mucho más sorprendido que ella.
- No te la puedo creer, ¡Mirá donde te vengo a encontrar!
- ¡Lo mismo digo! ¿No me reconociste?
- No, es que... Estás distinta, estás cambiada.
- ¿Tanto? Para mí estoy como siempre.
- Si, va... Hace mucho que no nos veíamos.
- Es verdad. ¿Hace cuanto llegaste? ¿Dónde te estás quedando?
- A la madrugada, en lo de un amigo, un poco lejos de acá.
- No te conviene, si venís a pasear es un viaje venir hasta acá, te conviene el departamento de otro de los chicos si te hace lugar pero está viviendo con la hermana. Yo tengo el sofá cama, tengo lugar si querés.
- ¿En serio? Bueno dale, busco mis cosas después y voy a la noche ¿Puede ser?
- Si no hay problema, nos vemos.
Definitivamente su cerebro no estaba funcionando cuando le dijo eso. ¿En serio lo estaba invitando a dormir? Considerando que le estaba haciendo lugar en su casa se estaba arriesgando a muchas cosas. Ella se estaba jugando todo en esas frases.
- Pegaste onda por lo que veo.
- Era ella.
(Saquen sus conclusiones)
Él llegó a la noche. Cenaron, vieron la novela, y ella preparó el sofá, no iba a arriesgarse a que durmiera con ella, se dijeron buenas noches y se acostó cada uno en su cama.
3.00 AM
Ella no podía dormir y la sed aparecía, por lo que se levantó a tomar agua sin saber que él estaba en la misma situación, y se encontraron en la cocina.
Se encontraron ambos en ropa interior, con insomnio y algo del alcohol de la cena invadiéndolos. Se miraron como antes, como si nada hubiera pasado, como si él nunca se hubiera ido, como si todo siguiera igual. Y pasó.
Se besaron. Primero despacio, como si estuvieran probando si era verdad lo que sucedía. Después con pasión, saboreando esa boca que ya conocían, abrazándose, fundiéndose en una sola persona entre las sábanas, aprovechando cada segundo como si el amanecer estuviera por llegar, como si no hubiese tiempo suficiente para amarse, hasta que después de amarse hasta el cansancio, se durmieron.
El sol del amanecer entró por la ventana, despertándola.
Todo era surreal. Su perfume en su piel, la ropa en el suelo, él mismo abrazándola. Era perfecto. Y aun más cuándo luego de dormirse de nuevo, él la despertó con un beso, ella se vistió con la camisa de él y preparó el desayuno. Desayunaron abrazados en el sillón viendo las series de la mañana, disfrutando cada segundo de ese día porque era una mañana diferente. Porque era una mañana esperada por ambos desde hacía mucho tiempo.
Porque era la primera mañana de muchas que iban a venir.
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