lunes, 18 de abril de 2016

Early morning

Hubo un tiempo en el que él era toda mi madrugada y cada amanecer. Pero era sólo eso, la madrugada, porque al amanecer se iba con la llegada del sol, y cada rayo que se filtraba por la ventana era un segundo más cerca de que se escapara y se rompiera la magia que nos traían las estrellas. No nos mostrábamos nunca de día, y de noche el único testigo era la luna, los últimos y los primeros rayos del sol.

Y sigo pensando por qué, si el día era más cálido, más luminoso... Pero el miedo no distingue entre el día y la noche, él simplemente estaba ahí al medio, como una pared invisible que nos dividía.
Por eso a la noche y sin dormir parecía desvanecerse, parecía no existir, que sólo éramos nosotros dos y la luna, y por eso seguimos así. De lejos y a oscuras esperando tener el valor suficiente para afrontar el miedo, y que, como los monstruos, se vaya con el sol y no vuelva más.


2 comentarios:

  1. Siempre está esa pared hecha de miedo, levantada entre lo que somos y lo que queremos alcanzar. Es inevitable tener miedo frente a la posibilidad de llegar a tener en las manos -o abrazar- lo que tanto habíamos esperado, y toma su tiempo animarse a saltar esa pared. Lamentablemente muchos se quedan del lado en el que están, mientras la pared de miedo se ríe por privarlos de ver qué hay del otro lado. Espero que nunca te quedes donde estás, espero que te animes -aunque sea de a poco- a subir la pared, espero que no te pierdas de descubrir lo que esconde, siempre y cuando sepas con seguridad que es lo que te haría feliz.

    Un placer leerte! como siempre. Te mando un fuerte abrazo.

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  2. El miedo se resguarda entre las paredes de la oscuridad de la noche para no enfrentarnos a el durante la calidez del dia. Ese es su caparazón.
    Siempre escribes perfectamente bonito! <3

    ibeatforlove.blogspot.com

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