Ella siempre fue especial aunque no se describiera a sí misma de esa forma.
Era ese tipo de persona que llama la atención, rubia, con una sonrisa que compraba el mundo, unos ojos que brillaban más que el sol, y sus pisadas sonaban así fuera con tacones o con las pantuflas de conejo que se ponía al despertar.
Y sus labios ¡Ay sus labios! Usaba siempre un labial rojo, rojo como el primer color del arco iris, como el color de la pasión. Rojo como el fuego y el amor que todavía sentía por él, y eso que no era fácil que un ángel y un demonio se enamoraran. Su relación había estado llena de turbulencias, idas, vueltas, vuelos, y caídas. Eran paraíso e infierno, una combinación tan exquisita como peligrosa.
Ella ansiaba volver corriendo a sus brazos y él deseaba profundamente volver a perderse en ella, pero no lo reconocieron hasta que se cruzaron de nuevo.
Habían pasado meses desde la última vez que que se habían visto. Ella lo vio y sabía que sentía lo mismo porque el suelo temblaba bajo sus pies como siempre. Él la vio cruzar la calle con esa mirada y ese caminar tan particular y se percató de algo que casi pasa por alto: Llevaba el labial rojo.
Quizás para otros era insignificante pero él lo sabía y ella también: Sabían que nada había terminado y que el sentimiento seguía siendo mutuo, sabían que entre ellos el fuego no se había apagado, pero por sobre todas las cosas sabían que ella todavía tenía labial rojo y que en su mayoría iba a quedar pintado en la piel de él, porque a fin de cuentas ¿Cómo iban a resistirse a la tentación de tenerse de nuevo?
Simplemente había que dejarse llevar y volver a empezar.

Realmente cuando ha habido una relación de amor real, siempre hay algo que no se puede olvidar. Hay algo que es nuestros y que siempre que veamos será nuestros.
ResponderEliminarMil besos.
Totalmente! A pesar de eso lo compartido siempre te une con el otro, un besote!
EliminarSophie, es genial...
ResponderEliminarMe encanta la comparación que haces de los labios rojos, el primer color del arcoiris, el amor que sienten...
Es algo muy diferente, pero expresa lo que a todos nos pasa. Sentir debilidad por alguien, y no puedes controlar tal sentimiento porque es superior a ti...
Un besazo !
Gracias por tu comentario! Coincido en que uno no controla los sentimientos, no sólo porque sea superior sino porque uno nunca elige qué sentir, saludos!
EliminarA veces las personas se engañan creyendo que se han olvidado de la otra persona pero cuando estan destinados, no importa cuanto tiempo pase, lo que se llego a sentir sigue hay latente esperando volverle a ver, para salir y dejarse llevar.
ResponderEliminarEs que es así, lo que uno siente nunca se olvida por más que tratemos de engañarnos, un beso!
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