sábado, 25 de abril de 2015

Sunday morning

Sus besos recorriendo todo su cuerpo, sus perfumes impregnados en la piel del otro. Eran dos fragancias que se hacían una sola. Un abrazo tan fuerte como para que se juntaran y mezclaran todos sus pedazos, que no quedara ni un espacio vacío entre los dos. Las pléyades de sus lunares en su espalda. El café y la miel de sus ojos en una mirada eterna fundida en un beso.
Casí se había olvidado lo que era estar así; su piel, su perfume, la proximidad... Y se despertó.
Una alarma sonaba en algún lugar de la calle, el sol entraba por el espacio donde la cortina no estaba cerrada, el acolchado grisáceo, el ventilador encendido, y... Él a su lado. La respiración acompasada, la mano abajo de la almohada, 'todo sigue igual de bien' pensó con una sonrisa.
Respiró hondo su perfume, lo abrazó por la espalda y siguió durmiendo.


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