martes, 14 de febrero de 2017

DJ

Las luces de la pileta cambian de color, rojo, verde, azul, rosa, celeste, blanco, el césped también cambia.
Todavía hay jirones de nubes en el cielo y la luna llena aparece atrás de las sierras.

El fogón encendido, madera quemada, las risas, la música, ahí está él; nos miramos y yo no entiendo nada, (mitad porque son sus ojos miel los que no me dejan dormir de noche y mitad por el alcohol), pero lo veo jugar con la consola, concentrado, y parece que estuviera hecho para hacer eso, y sin darse cuenta pone a todos a bailar, aunque sea sutilmente.
A las doce llega su cumpleaños y lo tiran al agua, me dice que no lo abrace que está mojado 'Es un poco de agua, mirá si a esta altura nos vamos a hacer problema' le digo riendo y lo abrazo. Y creo que los dos sabemos que en ese abrazo hay mucho más.

La madrugada avanza, todos seguimos bailando mientras el campo se cubre de niebla, estamos como en una nube y cuando empieza a amanecer nos vamos.
Volvemos a la ciudad y el recorrido de kilómetros para mí dura cinco minutos, el sol hace que sus ojos se vean doraditos, me mira, se ríe y me besa.

El sol ya entra por la ventana cuando nos vamos a dormir, su abrazo me perfuma y me doy cuenta que aunque pase el tiempo seguimos siendo los mismos.
Pero todavía sigo sin entender cómo hace para mirarme y hacerme volar.

 
And if you were to ask me, after all that we've been through 
Still believe in magic? Yes, I do 
Of course I do

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